Masajes
   
Todos sabemos acerca de las muchas propiedades beneficiosas que tiene el masaje. En nuestras ratas nos puede ayudar tanto para relajarlas, aliviar dolores, ayudar en el parto, para calmarlas, para estrechar nuestra relación con ellas, etc.

Nosotros mismos, muchas veces sin darnos cuenta, ejercemos masajes sobre nuestras compañeras, en forma de caricias o achuchones. Pero, ¿sabéis que podemos ir más allá?
 
 
 
Aunque no se realicen con un objetivo específico, los masajes en las mascotas pueden resultar útiles para mejorar la comunicación con sus dueños. No obstante, esta terapia también genera otros beneficios en los animales, por lo que puede ser utilizada como complemento en tratamientos médicos. Los masajes ayudan a:
   
 
• Proporcionar relajación a los músculos de la rata
• Mejorar la coordinación y la fuerza.
• Recuperar la flexibilidad en las patas debido a algún golpe o accidente, sobre todo en ratas de avanzada edad
• Promover la circulación sanguínea
• Ayudar a las ratitas gestantes antes del parto.
   
Las técnicas para hacerlo, se basan en fricción, presión y deslizamiento de los dedos/manos por encima del cuerpo de nuestra ratita. Es muy importante conocer la fisonomía de nuestra rata antes de tocar sin más.
   
- Fricción: Los movimientos son suaves, ejerciendo una ligera presión de manera circular, breves, para evitar que la rata se agobie. Tienen un efecto tanto estimulante como relajante, pudiendo llegar a producir una ligera analgesia.

- Presión: Se trata de actuar en una única zona, por ejemplo en el caso de algún golpe o similar. Ejerceremos presión moderada en la zona a tratar, ya sea apretando suavemente o cogiendo con suavidad entre los dedos y la palma de la mano. Tenemos que mantener un ritmo y una presión constante.

- Deslizamiento: también llamado caricias. Es un tipo de masaje suave, que podemos definir y repartir a nuestro gusto, o al de nuestra ratita. Consiste en rozar la piel y el pelo de la ratita, sin ejercer demasiada presión, de manera que produzca un efecto relajante y placentero. Las caricias acercan a la rata y a su dueño, fortaleciendo la relación entre ambos.
 
 
 
Como siempre, hay que preparar un ambiente tranquilo y relajado, donde nuestra rata se sienta cómoda, podemos combinarlo con música y aroma agradables. Nuestra rata ha de estar quieta, pues si está muy nerviosa o estresada, aparte de no disfrutar del masaje, puede moverse y nosotros hacerle daño.

El masaje debe comenzarse por el cuello, con movimientos suaves, e ir bajando por su anatomía, estando pendientes de sus reacciones. Si la rata no confía en nosotros o es miedosa, intentaremos evitar la barriga y costado bajo. Mientras la masajeamos, podemos hablarle con voz suave o dejar que sea la música suave la que lo haga. Y terminaremos con unas caricias en la cabecita. Si le gusta, seguramente empezará a rechinar los dientes y globulear los ojos ^^.

El tiempo de masaje no debe sobrepasar mucho más de los 5 minutos, pues como ya sabemos son ratas! No pueden estarse quietas mucho tiempo!