Las pulgas:

Las pulgas son, sin duda, uno de los parásitos más conocidos. Son insectos pequeños, pertenecientes a la familia de las siphonapteras (dentro de la cual hay una gran variedad de especies); sin alas, muy ágiles, de color generalmente oscuro, que se alimentan de la sangre del huésped. La pulga se fija a la piel del animal y circula libremente entre las fibras capilares.

El método de transmisión es por contacto directo e indirecto. Las pulgas pueden detectar un huésped a gran distancia y saltan a él, ya sea desde l una superficie inerte o desde otro huésped.

Las picaduras de pulga, por lo general, conforman zonas inflamadas y ligeramente elevadas que producen picor y que tienen un solo punto de picadura en el centro.

En la mayor parte de los casos las pulgas son sólo una molestia para los animales infectados, pero algunos de ellos sufren una reacción alérgica a la saliva de la pulga.

Y, en algunos casos, también transmiten enfermedades.

Se pueden detectar a simple vista y para su tratamiento hay una infinidad de productos en el mercado, desde sprays, pipetas, shampoos…. El veterinario debe aconsejar cual es el más adecuado para la rata :-)

De todos modos, las ratas no suelen tenerlas, pues ellas mismas, al tener un tamaño consecuente, se “desparasitan” y se las comen.

El piojo (pediculosis)

Los piojos son otra de las infecciones parasitarias más frecuentes. Los piojos son insectos específicos según el huésped y según la zona del cuerpo en la que se encuentren, afectan tanto a humanos, como a animales y son altamente contagiosos.

Su ciclo biótico tiene varias fases, siendo los liendres los más difíciles de erradicar, ya que estos huevos están adheridos a la fibra capilar con una sustancia adhesiva.

Se transmiten por contacto directo, ya que los piojos no saltan. Las liendres no se contagian, ya que si una liendre se despega, no puede volver a adherirse a otro pelo, además necesitan el calor y la humedad producida por el cuero cabelludo para su maduración.

Los síntomas más frecuentes son picazón, caída del pelo, descamación epidérmica, abrasiones inducidas y, en casos extremos, anemia y debilidad de la rata. Se han dado casos de ratas convalecientes y/o con heridas y cuya situación ha sido empeorada por la acción de este parásito.

El tratamiento suele hacerse con shampoos o pipetas. Pero cuidado con esto, ya que no todos los antiparasitarios los eliminan. Ya que es altamente contagioso, deberemos desparasitar también a aquellos animales que hayan estado en contacto con la rata infectada.

- El piojo de la rata

Existe un tipo de piojo propio de la rata de color transparente que, cuando se llena de sangre tiene adquiere un color marrón cobrizo. No se transmiten a humanos ni otros animales.

Se transmiten por contacto directo entre las ratas y les producen grandes picores, llegando incluso, la rata, a hacerse heridas. Tienen especial preferencia por los más débiles: bebés, viejecitos y enfermitos.

Su diagnóstico se hace como el del piojo común, por un veterinario especializado pues, al ser un parásito específico de la rata, no todos los vetes sabrán identificarlo correctamente.





La tiña (dermatofitosis)

Las tiñas o tineas son un conjunto de micosis superficiales que afectan a la piel, al pelo y a las uñas, causadas por hongos parásitos llamados dermatofitos. Hay distintas clases de tiñas según la zona de efecto, estas a su vez pueden ser superficiales o profundas. También existen dermatofitos según su origen, que pueden ser zoofilos, antrofilos o geofilos.

La dermatofitosis es más frecuente en ratitas con el sistema inmunitario más débil (bebés, ancianos, enfermos) o que están en condiciones precarias (ambiente sucio, mala nutrición..) Es también más frecuente en ambientes cálidos y húmedos.

El medio de transmisión es directo. La tiña se manifiesta con una zona sin pelo, de forma concéntrica, no tiene porque estar necesariamente rojiza, aunque es frecuente. Cuidado con las ratas rex, double rex, double velvet, etc… pues podría confundirse con una zona de muda.

El tratamiento es un fungicida, generalmente en shampoo. Es conveniente tratar también a todas las ratas y animales que estuvieron en contacto con la rata infectada. Hemos de tener mucho cuidado, pues la tiña también se contagia al ser humano. En caso de notar cualquier cosa rara, iremos de inmediato al médico, informándole de la infección de nuestra compañera.

Los mosquitos

A estos creo que todos los conocemos de sobra… por desgracia, ni las pobres ratitas se libran de ellos. Pero nos centraremos en los mosquitos del género phlebotomus ( también conocidos como beatillas), los causantes de la leishmania.

La leishmaniosis es una grave enfermedad que afecta, sobre todo a perros; pero de la que no se libran los demás animales, entre ellos, las ratas. Esta enfermedad está provocada por un parásito del género leishmania, del cual hay diferentes especies distribuidas por todo el mundo. La enfermedad la transmiten las hembras del mosquito, mediante picadura, que una vez que ha picado a un animal enfermo transporta en su interior las leishmanias y la transmite a otro animal sano cuando le pica.

Se presenta de dos formas, principalmente: cuadro cutáneo (descamación, seborrea seca, infección de la piel, crecimiento desmesurado de las uñas, dermatitis alrededor de los ojos,…) o cuadro visceral (debilidad y delgadez progresiva, hemorragia nasal, anemia, aumento del tamaño de los ganglios e insuficiencia renal). Pueden coincidir los dos cuadros en un mismo animal, o fases de ellos y además pueden aparecer síntomas menos frecuentes como inflamación ocular, artritis, diarrea, meningitis o neumonía.

Si el cuadro clínico hace sospechar, se pueden realizar diversas pruebas laboratoriales para confirmar le enfermedad. Actualmente el diagnóstico lo realizamos en base a los síntomas y confirmado con análisis sanguíneos que incluyen proteinograma y título de anticuerpos positivo.

La leishmaniosis canina se puede tratar, pero no curar. El tratamiento solamente suprime los síntomas y no impedirá que el animal tenga una recaída posterior. Los fármacos utilizados para el tratamiento son compuestos antimoniales. Se aplican mediante inyección y el tratamiento puede durar varias semanas. Algunos veterinarios también recetan alopurinol por vía oral.

Pero desde febrero de 2012 existe una vacuna, con una eficacia del 93% en perros, pero no hay datos hacia las ratas.

Fuente: http://elblogdeabritos.wordpress.com/2011/07/14/leishmaniosis-un-peligro-latente/

 
Página siguiente