El baño  
   
Antes del baño:

- Buscar un shampoo adecuado (ver apartado sobre el pH).

- La rata ha de estar en buen estado de salud. Si estámás sucia por estar enfermita NO debemos bañarla. Esperaremos a que se cure, limpiándola si es necesario con toallitas húmedas. El hecho de estar enferma, supone que sus defensas están más bajas, ya que su organismo está ocupado en la sanación; bañándolas las exponemos a un empeoramiento o a coger un catarro.

- No recomendamos bañar a ratas con las que no tengamos confianza o tenga un carácter inestable. Tenemos que comprender que no a todas las ratas les gusta el agua y que, el hecho de bañarlas, puede aumentar su inseguridad o estresarlas, por lo que pueden reaccionar de una manera inesperada.

- La edad para comenzar a bañarlas: No deben bañarse a las ratitas de menos de 2/3 meses. Os recordamos que antes de esa edad, sus defensas no están del todo formadas y corremos el riesgo de que se enfermen.

El baño:
Lo primero es prepararlo todo: toalla, shampoo para ellas… El ambiente debe tener una temperatura adecuada, sin corrientes de aire.

Nosotros recomendamos echar un poco de agua en la bañera o el lavabo, más o menos que le llegue a la barriga (que le cubra las patitas y poco más), para que no se sienta “ahogada” y le sea cómodo. El agua debe estar calentita, a unos 38,5/39 ºC, tenemos que tener en cuenta que la temperatura corporal de las ratas es de 38ºC, por lo que el agua debe estar un poco más caliente para que no cojan frío.
Una vez tengamos el agua, echaremos un poco del jabón, mezclandolo bien con el agua, y meteremos a la ratita. Tenemos que darle unos segundos para que se acostumbre al agua, tranquilizándola y hablándole suavemente si se pone nerviosa.

A continuación, la iremos mojando con el agua jabonosa, evitando la cara y las orejas; frotándola suavemente con las yemas de los dedos por todo el cuerpo, hasta que veamos que está lo suficientemente limpia.

Hemos de aclararla muy bien, eliminando todo el jabón. Para ello, abriremos el grifo, regulando la temperatura y con un chorro suave, y aclararemos a la ratita, con cuidado de nuevo con la cara y las orejas.

Una vez aclarada, la escurriremos un poco, apretando con suavidad su piel y sus patitas, secándola inmediatamente con una toalla. Si hace mucho frío podéis secarla un poco con el secador; aunque es raro el animal al que le gusta, ya que hace mucho ruído. Si no le gusta, la mantendremos pegada a nuestro cuerpo para que vaya recuperando el calor.
Hay que tener especial cuidado con las orejas y secárselas muy bien, si le quedan húmedas puede derivar en una otitis. Ojo también con las corrientes de aire, pues al estar mojadas son más vulnerables a estas.

Nosotros recomendamos hacerlo de esta manera, pues meter a la rata directamente bajo el grifo es una técnica mucho más agresiva y que sorprende más a la rata; por lo que la estresará más. Haciéndolo poco a poco y sin sujetarla tanto, la ratita estará más tranquila y se sentirá más segura.

No se debe abusar del baño: Las ratas, al igual que nosotros, tienen una capa de grasa protectora de la piel y el cuero cabelludo, que las protegen de los ataques externos. Si las bañamos demasiado a menudo, su piel queda desprotegida y será más vulnerable al sol, al frío, alergias, afecciones de la piel e, incluso, a los parásitos.

¿Cada cuanto bañarlas?
Como ya hemos explicado, no se debe abusar del baño, recurriendo a las toallitas húmedas cuando creamos oportuno.


Para el baño, recomendamos, como mínimo, hacerlo cada 3 o 4 meses (salvo excepciones). Si no están sucias no hay porqué bañarlas tanto ya que ellas mismas son muy limpias.

Obviamente, la higiene de la jaula y la de las ratas es algo que está íntimamente ligado y, que esté limpia la rata dependerá, en gran parte, de que su hogar lo esté.
 
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