Cómo acostumbrar una ratita a nosotros
   
Ratas que han sufrido traumas y/o que muerden:
 
Sin ánimo de defender a las tiendas o macrocriaderso, una ratita puede tener un trauma sin venir de uno de estos lugares; obviamente las condiciones en las que viven y lo que ven a diario y/o sienten, incrementa enormemente la posibilidad de que la rata tenga un trauma. Un trauma puede suceder por muchos motivos: una mala vida, una maltrato, un ambiente con stress o constantes peleas o, incluso, un transporte violento, entre otras muchas causas; también existen casos, muy poco frecuentes, de ratas hipersensibles, al igual que los seres humanos, pero no los mencionaremos aquí, debido a que hay muy pocos de ellos, y normalmente un buen criador no las dará en adopción.
 
Para poder definir cual es la causa del trauma, tendríamos que remontarnos a todo lo que ha vivido desde su nacimiento hasta hoy, cosa que no siempre es posible. En estos casos, tenemos que tratar de ver más allá y fijarnos mucho en sus actos y recciones, para tratar de comprenderla.
 
Una rata con un trauma leve acostumbra a ser, simplemente nerviosa e insegura, muy chillona y que tiende a huír o esconderse, pero que suele dejarse coger. Una vez fuera de la jaula caulquier ruído la asusta y tiende a "aplastarse" o refugiarse.
 
Un trauma moderado, aumenta el nerviosismo y la inseguridad de la rata, llegando, en situaciones estresantes a orinarse/defecarse o la irrefrenada necesidad de huír como y por donde sea. Estas ratas tienden a saltar inconscientemente desde grandes alturas y esconderse donde sea, por eso hay que tener mucho cuidado, y vigilarlas muy bien.
Estos dos casos, salvo que haya "algo más", no suelen empeorar si actuamos correctamente desde un principio. Podemos, como ya hemos mencionado, darles la prenda con nuestro olor e incitarla a venir con comida. Una vez con nosotros, hemos de crear un ambiente tranquilo y agradable para ella. Principalmente, lo que tenemos que conseguir es que tenga confianza tanto en si misma como en nosotros y que supere sus miedos. Al ser ratas asustadizas, tenderán a esconderse, por lo que no explorarán ni querrán ver nada. Una técnica que a nosotros nos funciona con ellas es la musicoterapia. Sea cual sea tu gusto musical, seguro que encuentras algo tranquilo, sino prueba con música para yoga o relajación en general, con un volumen moderado. Trataremos de coger a la rata con nosotros y proporcionarle suaves masajes con las yemas de los dedos, sin presionar, desde el cuello hacia detrás.
También podemos ocultarla en nuestra ropa, pegada a nosotros, y que también asocie el hecho de "sentirse protegido" a estar con nosotros; les encanta esconderse, por lo que se harán dos cosas al mismo tiempo.
Poco a poco, la ratita se abrirá a nosotros y nos dará su confianza.
 
Un trauma grave, puede influír no sólo en el nerviosismo y seguridad de la rata, sino que también puede desarrollar la agresividad de esta misma. Normalmente, este tipo de ratas no suelen dejarse coger y reaccionan de mala manera cuando tratamos de hacerlo o, si están fuera de la jaula cuando las "sorprendemos", asustamos o molestamos. Esa reacción no tiene porque ser un mordisco, puede ser también una actitud defensiva (se levanta, patas delanteras protegiéndose, y rabo tieso), miedosa (la rata se orina y/o defeca), o una señal de aviso (un marcado entre suave y moderado), etc. Suelen estresarse con mucha facilidad y castañear los dientes (no confundir con el castañeo de alegría, que se diferencia en la posición, los ojos, el castañeo mismo).
 
El método de proceder con estas ratas no varía mucho de los anteriores. Aparte de ganarnos su confianza, debemos hacerle comprender las cosas que no están bien. Por ejemplo, si nos ha mordido debemos enseguida decirle "tsht! eso no se hace", en vez de gritarle y devolverla a su jaula. Es muy importante mantener la calma y controlar nuestros actos e impulsos. Las ratas comprenden cuando hacen algo mal, sólo hay que saber enseñarselo correctamente.
 
 
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