Cómo acostumbrar una ratita a nosotros
   
Si la rata no se deja coger:
 
Si metes la mano en la jaula y, tras varios intentos, la rata no se deja coger, huye, o chilla como una loca, o incluso trata de atacarte; el proceso de adaptación ha de se mucho más lento, tendrás que armarte de paciencia y, sobre todo, no desesperarte ni dar todo por vencido.
Este tipo de comportamiento es típico de ratas que no han tenido socialización, ni sociabilización (tiendas, macrocriaderos, etc.), que han sufrido algún tipo de trauma, o en algunos casos, algunas ratitas ven el mundo diferente a las demás (aunque estos casos son muy poco frecuentes).
 

Si, simplemente, la rata no ha tenido socialización y por eso nos teme o rehuye, comenzaremos, como hemos mencionado antes, por introducirle en su jaula una prenda que huela a nosotros y darle unos días para que se acostumbre al olor. (Si sois más de uno en casa, no le metais más de una prenda, tiene que contener sólo el olor de la persona que estará más con ella, o bien, de la que estimeis que es más tranquila y de energía más estable).
Tras esa adaptación a vuestro olor, tratad de nuevo, de cogerla en la jaula, siempre por debajo; si no está del todo acostumbrada, el hecho de cogerla por arriba, podría ser tomado como una "agresión".
Si se deja, podeis empezar a acostumbrarla a vosotros en un espacio más amplio, como el sofá, por ejemplo, como hemos propuesto en el caso anterior y ganarse su confianza poco a poco. Es conveniente dejarla reconocer el lugar en el que está y tratar de que no haya muchos ruídos ni hacer gestos bruscos, pues estas ratas suelen ser algo inseguras y asustadizas.

 
- Si sigue sin dejarse coger, no os desanimeis, pues apelaremos a su sentido glotón y trataremos de ganárnoslas con cositas ricas. Con la puerta más cercana a ellas abierta (NUNCA a través de los barrotes), le ofreceremos un pequeño premio ( un cachito de fruta, de queso, de galleta, etc. teniendo en cuenta el tamaño del premio en comparación con el de la rata). Tenemos que empezar metiendo la mano suavemente hasta cerca de ella, de manera que huela el suculento premio y quiera recogerlo, si lo hace, no ofreceremos resistencia a la hora de dárselo y, una vez que termine, repetiremos la jugada, pero esta vez un poco más cerca de nosotros y así progresivamente hasta conseguir que se acerque a la puerta de la jaula o, incluso, al exterior de esta. Este proceso no se pasa en un solo día. Como siempre, recordaros que este es un proceso lento y que no debemos forzar a la rata, ni agobiarla, si un día no quiere, hemos de proponerselo más tarde, u otro día.
Si la rata no coge el cachito de comida de la mano, se lo dejaremos delante de ella; lo terminará cogiendo en cuanto nos alejemos. Esto puede ser el caso de una rata muy asustadiza. En ningún caso habrá que forzarla, ya que empeoraría su estado.
Normalmente, a estas alguras ya debería oponer menor resistencia, o dejarse coger ^_^
 
 
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