Cómo acostumbrar una ratita a nosotros
   
Las ratas son animales con una gran capacidad de adaptación y que no suelen tener problemas una vez en su nuevo hogar. Mucha gente piensa que si la rata tiene ya 3, 4, 5, 6… meses ya es demasiado "vieja" y no se acostumbrará a su nueva casa. Esto es totalmente falso. Una rata, aún siendo adulta, tiene facilidad de adaptación, incluso, si cabe, mayor que una ratita de dos meses. Mientras la adulta comprende la situación con rapidez, a la pequeña le costará más, ya que son más "lentas" ante las nuevas experiencias. Por eso mismo, no debemos descartar a una posible compañera por ser "demasiado mayor y que no se dará adaptado a nosotros".

Obviamente, la procedencia y el tipo de vida que ha tenido la rata antes de llegar a nuestras manos determina, no sólo su carácter, sino también la mayor o menor rapidez con la que se acostumbrará a nosotros. Si la rata viene de una tienda, donde no tienen sociabilización ni preocupación por ellas; esa rata puede llegar a nosotros con miedo, arisca y, en algunos casos, agresiva.
En cambio, si la rata viene de un criadero responsable, salvo excepciones, su carácter y adaptación serán muy diferentes, siendo un proceso mucho más sencillo.

En cualquier caso, lo primero que debemos hacer para acostumbrarla a nosotros es tener PACIENCIA. Ante todo, no podemos pretender que la rata llegue y bom!, ya nos conozca y nos quiera en un minuto o un par de horas. El cariño y la amistad se toman su tiempo en aparecer, no es cosa de un día o dos. Como nosotros mismos, ella lo primero que hará será reconocer el lugar: una nueva casa, nuevos olores, nuevos objetos…
Si el viaje ha sido largo, seguramente, necesitará descansar y reponer fuerzas, por lo que es recomendable, primero, presentarle su nuevo hogar (si hay otras ratas en casa, la dejaremos sola, y los presentaremos más adelante, leer apartado presentaciones entre ratas).
Una vez descansada y después de haber comido y bebido, querrá empezar a explorar, comenzando por su jaula y observando todo cuanto la rodea.

Como ya hemos mencionado antes, la procedencia de la rata juega un papel importante en todo esto. Para acostumbrarla a nosotros, como es lógico, hemos de tener contacto con ella, siempre atendiendo a las señales que ella emita y tratando de no forzarla ni agobiarla, pues eso sólo empeoraría el proceso.

 
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