Los piensos bajo alta vigilancia
 
Los alimentos para nuestras mascotas están contaminados?
Conocen las mycotoxinas? Están presentes en cereales, pasta, uvas pasas, café, vino, cervezas, etc. Estas toxinas son producidas por hongos. Se pueden desarrollar en vegetales antes de la recolección en los campos, o en el momento de almacenarlas.
Todo está en la elección de las materias primas, porque una vez contaminadas ya no hay nada que hacer. La mayoría de las microtoxinas son resistentes a los tratamientos utilizados en la agroalimentación. Es entonces cuando los industriales tendrían que verificar la calidad de su aprovisionamiento.
En la alimentación humana, existen unas tasas límite a no sobrepasar. Algunas microtoxinas están bajo alta vigilancia, ya que son muy peligrosas para la salud. Pero no es la misma cosa para la alimentación animal. En estas condiciones, nuestros animales domésticos, que son alimentados, en su mayoría, con diferentes piensos, corren un gran riesgo.

En 2006, el tema empezó a trabajar mucho la conciencia del mundo de los criadores, sobre todo de perros y gatos, entre los cuales circulan muchas informaciones, ya que varios de ellos son activos en estos debates. Varios criadores han tenido problemas (abortos, inflamaciones de útero, bebés nacidos muertos, ...), después de haberles cambiado el pienso, o mismamente al haber empezado un nuevo saco del mismo de siempre. Tras varios análisis en los diferentes animales, sus dueños decidieron hacer búsquedas del lado de la alimentación, y sobre todo del lado de las mycotoxinas. Los laboratorios han confirmado la presencia de zearalenona, una mycotoxina que provoca problemas en la reproducción. Una asociación francesa (SNAC) tiene como objetivo la financiación de análisis de los alimentos para los animales de compañía. Más o menos, unos treinta productos han sido analizados. Los resultados, para la gran parte de ellos, confirman "tasas que no se pueden dejar pasar" de tres tipos de mycotoxinas: las tricothecenas, de las cuales el "DON", la zearalenona y las fumonisinas. El asunto merece ser tratado con prudencia. Los veterinarios que han sido consultados, todos han avisado sistemáticamente sobre la tendencia de los criadores a echarle la culpa a la alimentación, cuando los virus o las bacterias son, muchas veces, la causa de problemas. Otra pista que dieron ciertos veterinarios fue también el envenenamiento (esto por parte de los criadores o dueños de mascotas)! Los resultados de los análisis también tienen que ser tomados con conciencia y reflexionarlos. No hay que tener conclusiones precipitadas, para volver a empezar o desaconsejar tal o tal alimento. Hay que saber interpretar los resultados correctamente, porque no se puede proclamar uno toxicólogo.
 
Los fabricantes no niegan el problema
 
Siempre nos podemos interrogar sobre la presencia de mycotoxinas en los alimentos para mascotas y que la existencia de una treintena de análisis aporta un poco de luz interesante. Uno de los fabricantes interrogados reconoce que algunos de los criadores miembros de la asociación "han metido una enorme patada en la hormiguera y obligaron a la profesión a moverse". Es una manera de subrayar que el problema no es siempre tratado como se debería.

En agosto 2006, la Comisión Europea publicó una recomendación sobre otras microtoxinas (DON, zearalenona, ocratoxina A y fumonisinas B1 y B2). Pero sólo se trata de una recomendación y sólo concierne los animales de granja. Los animales de compañía sólo se mencionan para las fumonisinas, para unas tasas consideradas unánimamente demasiado elevadas. Idem en un informe de la Agencia francesa de la seguridad sanitaria de los alimentos (Afssa) de diciembre 2006. Es, sobre todo, cuestión de animales de granja, mismo si se puede leer que los carnívoros domésticos pueden ser sensibles a la ocratoxina A, o que el DON tiene "un nivel de toxicidad del mismo orden para el perro que para el cerdo, especie considerada como la más sensible".
 
Tests poco fiables
 
Otro problema mayor, como no se puede inmovilizar mucho tiempo a los camiones, los tests se efectuan con kits. Su sensibilidad no es tan tan elevada como lo debería.

Entonces, hay que evitar los alimentos que contengan maíz, por ejemplo, por qué las fumonisinas y la zearalenona se encuentran en este cereal? El trigo también tiene estas mycotoxinas, como el arroz, la avena, la cebada, ... Sin embargo, se puede considerar un mejor trato del problema por las grandes empresas, o los poderes públicos, para imponer reglamentaciones más estrictas de control y de tasa. Los profesionales tendrán también que interrogarse sobre el sitio de los cereales en la alimentación para animales de compañía (sobre todo los carnívoros). En razón de la toxicidad, pero también por tensiones sobre la oferta: los dos problemas no tienen, a lo mejor, ningún enlace, la dificultad para aprovisionar los humanos pueden llevar a la conclusión de una degradación de la materia prima disponible para los animales.
 
Diferentes mycotoxinas a la obra
 
Las mycotoxinas más vigiladas en la agroalimentación son las aflotoxinas, las ocratoxinas (sobre todo la ocratoxina A), la patulina, las fumonisinas, la zearalenona y las tricothecenas (especialmente el deoxynivalenol (DON) y la toxina T2). Algunas de ellas perturban la absorción de vitaminas (en muchos casos de la vitamina B9, esta misma que por su carencia desarrolla problemas de reproducción)
• Las aflatoxinas tienen un poder hepatotóxico (hígado) y cancerígeno.
• Las ocratoxinas son nefrotóxicas (riñones) y cancerígenas.
• La patulina es neurotóxica (sistema nervioso).
• Las fumonisinas son inmunotóxicas (disminución de las defensas inmunitarias), hepatotóxicas (hígado), neofrotóxicas (riñones). En grandes dosis pueden también tener un efecto sobre el sistema nervioso o a nivel pulmonar según los animales.
• La zearalenona es estrogénica (reproducción).
• Los tricothecenos son inmunotóxicos y necrosantes (muerte de las células) para la piel y el tubo digestivo.
Hay que subrayar, por fin, que esas mycotoxinas están, muchas veces, presentes en mismo producto y pueden actuar en sinergia.


Las mascotas son nuestros compañeros, por lo tanto se les puede dar una mejor alimentación que comida industrial. A lo mejor no es posible prepararle todos los días una comida adecuada, por razones de trabajo, estudios, etc. pero siempre es posible preparar una vez a la semana, o al mes, una cierta cantidad, congerlarla e ir sacando todos los días para darles de comer, en caso de perros, gatos, o hurones por ejemplo, con ratas este problema ya no se tiene ya que las mezclas se conservan muy bien en un lugar seco.

Cada año, 700'000 toneladas de carnes animales y cereales inapropiados para la consumición humana son recuperados por Unisabi (Mars), Gloria (Nestlé), Quarker, Royal Canin, etc. para fabricar comida para animales. La legislación que concierne a la fabricación de alimentos para animales es muy laxista, por lo tanto, en la composición de los piensos y latas, pueden entrar las carnes dichas "fetales e inmaduras", las carnes insuficientes, sangradas o febriles, las carnes con lesiones musculares y parasitadas, las carnes contaminadas por sustancias químicas o biológicas, e incluso otras cosas peores se han encontrado...
Menos terrorífica pero también muy inquietante: los piensos convencionales tienen, muchas veces, un olor desagradable. No hay que buscar mucho, ese olor es debido a la grasa pulverizada directamente sobre el pienso para que tengan mejor sabor. El mayor problema es esa grasa, que es una mezcla de grasas animales, de aceites rancios sacados de stocks pasados de fecha y de grasas de freir eliminadas por los restaurantes. A toda esta mezcla, se añaden antioxidantes para estabilizarlas y ralentizar su deterioración. Si aún encima se añaden los colorantes (verde para las verduras y legumbres, marrón para la carne y amarillo para los cereales), sal en exceso para mejorar el gusto y otras sustancias del mismo estilo, llegamos a una conclusión que esos productos son verdaderos venenos para nuestros compañeros.
Hay que cubrir las necesidades en ácidos grasos esenciales, elegir las proteínas animales de alto valor biológico, porque por muchas que se les den, si no son favorables, harán trabajar de más a los riñones y al hígado. Las de alto valor biológico darán al organismo del animal los aminoácidos necesarios para mantener los músculos, el esqueleto y sus órganos en buenas condiciones. Las legumbres también son importantes, tienen proteínas, además de hierro y calcio. La quinóa y el millo tienen proteínas vegetales de alta calidad y son muy fáciles de digerir.

Fuente: "60 millions de consommateurs" n°426

 
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